martes, 11 de abril de 2017

Tres de cada diez casos de asma bronquial en primavera derivan en cuadros de ansiedad

  
·      Las infecciones respiratorias, el polen o el polvo favorece el empeoramiento de enfermos de asma bronquial

·      El miedo y la preocupación por el empeoramiento de esta patología genera cuadros de ansiedad, sobre todo en adultos

·      El control de la respiración resulta clave para evitar esos cuadros de ansiedad


  El incremento de las infecciones respiratorias en primavera como consecuencia del polen o el polvo son causas que favorecen el empeoramiento de enfermedades crónicas tan frecuentes como el asma bronquial.
Según informan los centros Nascia, además, tres de cada diez casos de asma bronquial desembocan en cuadros de ansiedad debido al incremento del miedo y la preocupación cuando sufren algún episodio relacionado con infecciones respiratorias que agravan el estado del paciente.
Aunque el asma bronquial es una patología que se da tanto en la población adulta como la infantil, son los adultos quienes más sufren estos cuadros de ansiedad provocados por el empeoramiento en su estado de salud.
En palabras de Pablo Muñoz, CEO de los centros Nascia, “para los pacientes con asma, educar la respiración y entrenarla ayuda a sobrellevar mejor sus problemas respiratorios cuando llegan los meses de alergias primaverales. Además, también les resultaría útil si llegado el caso tuvieran que enfrentarse con un cuadro de ansiedad en caso de empeoramiento de su enfermedad”, explica.
En esta época del año las consultas por cuadros de ansiedad crecen en la misma línea que el número de asistencias en los servicios de urgencias y, en menor medida, el aumento de los ingresos hospitalarios. Todo ello relacionado con el incremento de infecciones respiratorias y el efecto negativo que tiene en pacientes con patologías bronquiales.

Algunas pautas para optimizar la respiración en casos de asma
Las pautas que recomiendan los especialistas de Nascia hacen especial hincapié en el ejercicio de la respiración abdominal o diafragmática, que va a favorecer la entrada y salida de aire de los pulmones y la relajación de la musculaturatorácica y del cuello. Para ello existen ejercicios específicos.
Para distinguir el tipo de respiración que realizamos habitualmente y orientarla hacia una respiración abdominal o diafragmática, existe un ejercicio muy simple. Basta con tumbarse en el suelo y colocar un libro sobre el abdomen y la mano sobre la caja torácica. Si al inspirar y expirar profundamente el libro se mueve es que estamos realizando correctamente la respiración abdominal. Si por el contrario es nuestra mano la que se mueve estaremos haciendo una respiración torácica. Y si no se mueve ninguno es probable que estemos haciendo respiración clavicular, la más superficial y desaconsejable.
La ayuda complementaria de dispositivos biofeedback como el iRelax, un entrenador de bolsillo para la respiración, permite optimizarla de manera sencilla en cualquier situación y convertirla en una herramienta eficaz para mejorar los síntomas del asma y problemas respiratorios. Entrenar la respiración abdominal al ritmo que indica la pantalla del dispositivo consigue reducir los síntomas y mejorar los cuadros de ansiedad y estrés.
Con estas y otras pautas se garantiza una mejora de los problemas respiratorios y una disminución progresiva de los cuadros de ansiedad que produzcan los diversos empeoramientos en esta época del año.
  

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