sábado, 4 de marzo de 2017

A partir de los 36 años, si la mujer no ha logrado un embarazo espontáneo en seis meses, debería recurrir a técnicas de reproducción asistida

  

·        Los expertos empiezan a valorar la morfología del útero, su capacidad y contractilidad, o su microbiota, pues ya cuentan con estudios señalando que todas ellas podrían modificar la capacidad de implantación del embrión.

·       La reproducción asistida tiende a buscar la mejor solución para cada caso concreto y no a aplicar protocolos estrictos. Cada vez se personalizan más los tratamientos.

“El compromiso de la reserva ovárica es el principal problema que vemos actualmente en las clínicas de fertilidad y va ligado fundamentalmente a la edad de la mujer. Año tras año, la edad media de las mujeres que tratamos va aumentando de manera exponencial. Cuanto mayor es la edad, las mujeres producen un menor número de óvulos y de peor calidad, lo que genera más dificultades para conseguir el embarazo y la necesidad de recurrir a técnicas de reproducción asistida (TRA)”, asegura el Dr. Isidoro Bruna Catalán, miembro de la Junta directiva de la Sociedad Española de Fertilidad, Director médico de HM Fertility Centers y uno de los ponentes del VIII Simposium Fertilidad Ferring que se acaba de celebrar en Valencia.
Según los expertos, antes de realizar cualquier tratamiento de fertilidad, es fundamental medir la reserva ovárica de la mujer para valorar cómo va a responder a la estimulación, algo imprescindible en cualquier TRA. Cuanto menor sea la reserva ovárica mayor será la necesidad de buscar soluciones más eficientes como la fecundación in vitro o, en casos de reserva ovárica muy reducida, la donación de óvulos.

La valoración de la reserva se basa, fundamentalmente, en dos biomarcadores: el recuento de folículos antrales mediante ecografía vaginal y la determinación de la hormona antimülleriana (AMH) mediante métodos automatizados, lo que permite establecer modelos de estimulación ovárica individualizados.
“Es un hecho fisiológico que a mayor edad menor reserva ovárica y mayor probabilidad de alteraciones cromosómicas. A partir de los 38-40 años, no solo acabaremos disponiendo de menos óvulos, sino que van a tener mayor probabilidad de errores cromosómicos cuando se generan los embriones”, indica del Dr. Bruna, de ahí la importancia de no retrasar la maternidad más allá de los 35-36 años”.
“Siempre que se hable de una mujer sin problemas ginecológicos conocidos y menor de 35 años, lo indicado es esperar un año, manteniendo relaciones sexuales sin protección anticonceptiva, antes de acudir a una consulta de reproducción asistida. A partir de esa edad, deberían acudir si no han logrado el embarazo espontáneo en un plazo de seis meses”, indica el experto.

La reproducción asistida tiende a buscar la mejor solución para cada caso concreto y no a aplicar protocolos estrictos. Hoy en día la personalización de los tratamientos es la norma, porque no existen dos mujeres iguales. Los avances en la estimulación ovárica se traducen en el desarrollo de diversas estrategias para conseguir que los ovarios respondan a las gonadotropinas y en el cada vez más determinante papel de la hormona antimülleriana para decidir cómo estimular el ovario. La individualización de los tratamientos permite obtener los mejores resultados.

Las últimas investigaciones apuntan a la importancia de la morfología del útero, su capacidad, la contractilidad uterina o la microbiota -la flora bacteriana del útero-, que podrían modificar la capacidad de implantación del embrión. También el papel de la genética, desde las nuevas técnicas de análisis cromosómico y genético de los embriones como la secuenciación masiva, hasta los aspectos relacionados con la actividad mitocondrial de cara a obtener embriones de mayor calidad; así como el debate sobre el número de embriones a transferir que rebate tendencias anteriores sobre la transferencia de hasta 3 embriones, en favor de  la de transferir un único embrión para evitar los embarazos múltiples y los inconvenientes asociados que éstos generan tanto para la madre como para el bebé. Actualmente disponemos de estudios científicos que indican que la transferencia de un embrión de buena calidad no tiene menor probabilidad acumulada de embarazo que la trasferencia de dos embriones.

Más de 250 expertos han debatido durante dos días sobre los avances científicos y técnicos que determinarán las técnicas de fertilidad en nuestro país de los próximos años.

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