miércoles, 28 de mayo de 2014

LA MAYORÍA DE LOS TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS es DIAGNOSTICABLE Y TRATABLE A TRAVÉS DE TELEPSIQUIATRÍA

 La mayoría de los trastornos psiquiátricos son diagnosticables y tratables a través de la telepsiquiatría, una modalidad que cuenta con “un alto nivel de aceptación y satisfacción por parte  de los usuarios, así como una probada eficacia clínica en nuestro entorno asistencial”, en palabras del doctor Carlos de las Cuevas Castresana, profesor titular de Psiquiatría de la Universidad de La Laguna, que ha participado el VII Congreso Nacional de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), que se ha celebrado recientemente en San Sebastián.

Estas técnicas, de hecho, se utilizan desde hace una década en el Servicio Canario de Salud, donde se han alejado de ser una línea de investigación para emplearse en la actualidad en la valoración de casos agudos, así como consultas de seguimiento, “permitiendo el diagnóstico, control de medicación y psicoterapia (de apoyo, introspectiva y cognitiva) y participación y supervisión de proyectos de investigación”, asegura el doctor De Las Cuevas.  Además, la telepsiquiatría se utiliza para planificación y alta de pacientes; supervisión de los registros de casos; triage de urgencias (método de selección y clasificación) y mejora de comunicación entre Atención Primaria y Especializada. Y, en un plano educativo, es un método utilizado para la formación médica continuada de los profesionales.

El experto apunta que numerosos estudios han demostrado que la telepsiquiatría es comparable a la modalidad asistencial tradicional ‘cara a cara’ en términos de validez, fiabilidad y capacidad para comunicar, y que tiene importantes beneficios como que permite una provisión de servicios de calidad a nivel local, minimizando los viajes innecesarios de los pacientes, que posibilita la comunicación con profesionales sanitarios en lugares remotos y que moderniza el entorno laboral de los médicos.

Sin embargo, pese a que el doctor De Las Cuevas considera que no existen contraindicaciones absolutas, sí identifica algunas relativas: “Como en pacientes que rechazan participar, violentos, inestables, impulsivos o muy manipuladores, con riesgo inmediato de suicidio o gran peligrosidad, o si hay un perfil de síntomas que pueda exacerbarse por el uso de la tecnología”. Además, cuando la información precise ser comunicada cara a cara, cuando el paciente tenga un déficit auditivo, visual o cognitivo que le limiten en su uso de la tecnología o cuando se deban tomar decisiones contra la voluntad del paciente (instauración de tratamiento, decisión de ingreso, etcétera), también podrían considerarse como contraindicaciones.

¿Cómo acoge el paciente la Telepsiquiatría?
La reacción del paciente ante un tratamiento de este tipo depende, en buena medida, de la convicción que tenga el profesional en el uso de estas tecnologías: “Si el profesional de la salud mental cree en este tipo de tecnología y la desarrolla con el protocolo y etiquetas necesarios, los pacientes la aceptan y manifiestan gran satisfacción al respecto, en ocasiones superior a la alternativa tradicional”. De hecho, según su experiencia, la práctica de la telepsiquiatría no difiere de la alternativa tradicional, “sólo requiere unos ajustes en la conducta comunicativa del profesional”.

Por último, el doctor De Las Cuevas recuerda que en países como Estados Unidos, Canadá, Australia o los países escandinavos ya cuentan con servicios públicos de este tipo, y con una normativa ética y legal al respecto. En España, afirma: “se está normalizando esta práctica asistencial”, aunque considera que aún hay cierta resistencia.  

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