sábado, 24 de mayo de 2014

EL PROYECTO DE TRONCALIDAD DE IMAGEN CLÍNICA, A DEBATE



El sistema de formación de médicos internos residentes (MIR) tal y como lo conocemos hasta ahora va a experimentar un profundo cambio tanto en su forma como en su contenido para dar paso a un nuevo modelo, la troncalidad. Este nuevo sistema formativo, que en la actualidad se encuentra en fase de proyecto del Decreto Ley que deberá aprobar el Consejo de Ministros, consiste en la determinación, mediante un programa oficial de formación especializada troncal, de los conocimientos y competencias comunes a varias especialidades, lo que permite su agrupación en tramos formativos que reciben la denominación de troncos.

Durante el periodo de formación troncal, dos años, los residentes deberán adquirir las competencias comunes a todas las especialidades del tronco, repartiéndose éstas de la siguiente manera: tronco médico, 21 especialidades; el tronco quirúrgico contará con 10 especialidades; tronco de laboratorio y diagnóstico clínico,  4 especialidades; tronco de imagen clínica, 2 especialidades y el tronco de psiquiatría, que contará también con 2 especialidades.

Pero, ¿de qué manera afectará la formación troncal a los servicios de medicina nuclear y radiodiagnóstico? Este es el tema central de la mesa redonda que lleva por título “La formación troncal. Cómo llevarla a la práctica y cómo va a afectar a nuestros servicios” y que organiza el Área de Formación del 32.º Congreso Nacional de la SERAM. Según indica el doctor José Luis Carreras, especialista del servicio de Medicina Nuclear del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, “el tronco de imagen médica es un tronco asimétrico  constituido por dos especialidades de diferente tamaño en cuanto al número de unidades docentes, especialistas y residentes. Para las escasas unidades docentes de medicina nuclear va a ser complicado atender adecuadamente el elevado número de residentes troncales. Además al haber menos unidades docentes de medicina nuclear muchos residentes tendrán que cambiar de residencia durante el periodo troncal”.

A este respecto, el doctor José Luis del Cura, vicepresidente de la SERAM y presidente de la Sección de Formación Pre y Postgrado en Radiología (FORA) de la SERAM, señala que el proyecto de troncalidad hace necesario contar con los dos servicios, medicina nuclear y radiodiagnóstico, para ser una unidad troncal, circunstancia que tendría un impacto directo en el número de unidades docentes. “El número de unidades troncales vendría limitado por el número de unidades de medicina nuclear. Actualmente existen 44 unidades de medicina nuclear y 103 de radiodiagnóstico. Con la troncalidad, 59 de las actuales unidades de radiodiagnóstico no serían troncales y nos encontraríamos con situaciones como la de Castilla-La Mancha, con una única unidad troncal o ninguna en Extremadura”.

De igual manera, también se verían limitadas el número de plazas para los residentes. “Se pasaría de la capacidad actual, 294 plazas de formación de residentes, a la capacidad futura de 110 si se mantiene la capacidad docente actual de los servicios de medicina nuclear”, puntualiza el Dr. Del Cura.

A través de la troncalidad los residentes de ambas especialidades obtienen una formación generalista más amplia, aunque, según detalla el Dr. Carreras, reduciéndose el periodo de formación específica. “La única oportunidad que soy capaz de vislumbrar –continúa- es la posibilidad de obtener los dos títulos de especialista en un tiempo de 6 años”.

En cuanto a la redacción del proyecto de troncalidad, ambos especialistas coinciden en que no se ha consultado a los profesionales de medicina nuclear y radiología a la hora de definir los programas e itinerarios formativos. “Antes de establecer cambios de programa formativo es necesario realizar un programa piloto y valorar su funcionamiento. Los programas deben ser lo más flexibles posible para que puedan ser adaptados a cada realidad docente”, explicar el Dr. Del Cura.

Propuestas a la troncalidad

A pesar de que el proyecto de troncalidad arroja muchas dudas en su redacción, los especialistas sostienen que podrían realizarse cambios antes de ser aprobado y encontrar así una solución más adecuada. Mientras que para el Dr. Carreras la mejor solución pasaría “mantener las dos especialidades separadas con periodos de rotación de una en otra de 3 a 6 meses” en lugar del tronco de imagen clínica, para el vicepresidente de la SERAM sería necesario “un aumento de la especialidad a 5 años, contar con unidades docentes asociadas en centros privados y en hospitales comarcales no docentes, un aumento de los servicios docentes de medicina nuclear y adaptar el programa de formación a cada centro”.

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