martes, 27 de mayo de 2014

ALTERACIONES EN LA FASE DE ALMACENAMIENTO DE LA MEMORIA INDICAN RIESGO DE ALZHEIMER



La pérdida de memoria es una de las funciones cognitivas más comúnmente afectadas entre la población y sus causas pueden ser variadas e ir desde el abuso del alcohol y las drogas o los trastornos emocionales, hasta el daño cerebral adquirido (ictus, tumores o traumatismos craneoencefálicos) o las enfermedades degenerativas, la más común de ellas, el Alzheimer, según apunta la doctora Bettina Benbunan, especialista en Neuropsicología del Instituto de Rehabilitación Neurológica NeuroMadrid. Esta experta destaca la importancia de un  diagnóstico temprano y de un tratamiento integral y especializado de esta enfermedad para conseguir ralentizar su evolución.

Según comenta, hay varias fases en la memoria, y según la fase comprometida está involucrado un tipo de patología u otro. Estas fases son tres. La primera es la de procesamiento de la información, de registro. “Para que uno pueda recordar algo, lo primero que tiene que hacer es registrar la información; que entre en el cerebro. A veces, uno se queja de no recordar la información, y en realidad es que ésta no se ha registrado. Los fallos en la atención y concentración pueden interferir con el registro de la información”, explica la doctora Benbunan, que agrega que existen una serie de pruebas que permiten determinar si la información ha sido registrada.

Una vez que se ingresa la información, se debe poder recuperar en una proporción adecuada, normal. Esta sería otra de las fases, poder traer a la conciencia la información de manera espontánea. Por último, suele haber más información almacenada que no hemos recuperado. Es la fase de almacenamiento.

En NeuroMadrid realizamos una prueba que permite diferenciar las diversas fases de la memoria. Por ejemplo, en el Alzheimer, en estados preclínicos, muy tempranos, se presentan alteraciones en la fase de almacenamiento. Los pacientes empiezan a perder la información, una vez que ha sido registrada”, asegura la doctora Benbunan. Como explica, hay una estructura cerebral que es responsable de este almacenamiento y es esta estructura la que se deteriora con la enfermedad de Alzheimer inicialmente. “Así, hasta en casos muy leves, se puede sospechar un inicio de la enfermedad. Esto es muy importante, ya que pueden pasar cinco años o más hasta que no se den unos síntomas marcados”, argumenta.

Tratamiento individualizado
Existen dos tipos de tratamientos para el deterioro cognitivo, el farmacológico, prescrito por el médico, y el rehabilitador.

Según la doctora Benbunan, la rehabilitación cognitiva se basa en distintos fundamentos biológicos como la neuroplasticidad. Se sabe que las células nerviosas van degenerando desde muy temprana edad. Sin embargo, se ha evidenciado la capacidad de las neuronas lesionadas para regenerarse y establecer conexiones nuevas así como la posibilidad de que las neuronas supervivientes a un trauma puedan recuperarse y adaptarse funcionalmente”, apunta.
En NeuroMadrid, a través de distintas técnicas que se presentan en el ordenador, se consigue una activación de áreas cerebrales que favorece la memoria. Algunos de estos programas han sido desarrollados por la propia doctora Benbunan,

¿Qué aporta la rehabilitación a los pacientes?

·         Depende de los casos. Si la pérdida de la memoria es por una enfermedad degenerativa, suele haber una mejoría inicial y posteriormente una ralentización del proceso. No son enfermedades curables. 

·         Si no es un proceso degenerativo, suele  haber una mejora. Algunos pacientes pueden gozar de autonomía y hacer una vida normal, incluso trabajar. Sin embargo, es muy complicado volver al nivel previo a la lesión.

·         Cuando no hay daño cerebral, como en casos de estrés o depresión, en principio estos procesos son reversibles, salvo en los estados muy largos de ambas situaciones, que pueden afectar al cerebro de una manera definitiva.
·         Es importante cuidar a los cuidadores. Conviene darles pautas para que puedan actuar de forma adecuada con el paciente y que ellos mismos puedan protegerse emocionalmente.

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