viernes, 31 de enero de 2014

Entre el 10 y 1el 15% de los pacientes de cáncer tratados con quimio o radioterapia no recupera el cabello

               

Todos los pacientes de cáncer sufren secuelas por la enfermedad; en algunos casos son físicas, dependiendo de la patología concreta y de la agresividad del tratamiento, pero siempre psicológicas: el miedo a que vuelva a repetirse el proceso tiene una presencia constante. La recuperación de la seguridad, la autoestima y de una vida normal juegan un papel fundamental en la superación de la enfermedad y la estética es clave en este proceso.
El doctor Víctor Salagaray,  especialista y pionero en la investigación y el tratamiento de los problemas del cabello, ha tratado a muchos pacientes de oncología y asegura que “el cáncer es una enfermedad grave y los oncólogos deben centrarse en curar al paciente, así que las secuelas estéticas pasan a un plano secundario. Sin embargo, tanto durante el tratamiento como cuando ya lo han finalizado, para los pacientes, en especial para las mujeres, recuperar su imagen es esencial porque les ayuda a olvidar antes la enfermedad”.
La pérdida del cabello es una de las secuelas estéticas más habituales tras los tratamientos de quimio y radioerapia. Aunque no todos los pacientes ni todos los fármacos producen la misma pérdida del cabello ni de la misma forma, en el cien por cien de los casos este es uno de los principales efectos secundarios de la medicación. En el caso de la quimioterapia, el cabello pierde grosor, vitalidad, capacidad de crecimiento y brillo y es habitual que, aunque se recupere, provoque un cambio de imagen profundo. La radioterapia, por su parte, produce lesiones por quemaduras. En conjunto, entre un 10 y un 15% de los pacientes no vuelven a recuperar el pelo.
La medicina capilar puede ayudar a los pacientes de cáncer tanto durante como después del tratamiento:
·        Prevención y cuidados anteriores: un enfermo que sabe de antemano que va a perder el cabello a causa de su tratamiento puede paliar los efectos de los medicamentos a través de:
o   Hábitos dietéticos e higiénicos que favorecen la salud del cuero cabelludo y estimulan el crecimiento.
o   Uso de cosmética específica para cuidar la piel dañada y disimular las secuelas.
o   Antes de sufrir la pérdida, se puede realizar un estudio sobre su imagen para elegir las prótesis temporales adecuadas, no solo para la cabeza sino también para las cejas, una zona que influye mucho en el aspecto del paciente pero que pocas veces se trata.
o   Según aconseja el doctor Víctor Salagaray: “es preferible afeitarse la cabeza y colocarse una prótesis en el mismo momento antes que vivir el proceso de la caída, que suele provocar mayor sufrimiento a los pacientes”.
·        Tratamientos para la pérdida: entre tres y seis meses después del tratamiento oncológico, cuando el paciente recibe el alta y el oncólogo lo permite, se pueden utilizar distintas técnicas para recuperar el cabello perdido en función de las necesidades de cada paciente:
o   Bioestimulación: es uno de los tratamientos que más avances ha experimentado en los últimos años. Su objetivo es aportar al cuero cabelludo los principios activos y los nutrientes necesarios para que el cabello que se ha quedado débil recupere su grosor y su vitalidad.
o   Microinjertos: es un proceso de "autodonación" mediante el cual se rellenan las zonas en donde el cabello ha caído con el propio pelo del paciente. Se injerta respetando el mismo ángulo y dirección del cabello original, consiguiendo un aspecto natural y estéticamente perfecto y es definitivo.
  • Cicatrices: las cicatrices de operaciones en los casos de tumores cerebrales se pueden también eliminar a través de microinjertos o plastias.

De los pacientes que recurre a este tipo de tratamientos, un 70% son mujeres y un 30% hombres.

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