miércoles, 31 de julio de 2013

Un estudio revela que son necesarios más controles auditivos en la infancia para anticipar el diagnóstico de posibles pérdidas

Un estudio realizado por el Programa Infantil Phonak (PIP) a familias con niños con discapacidad auditiva ha revelado la necesidad de implementar nuevas pruebas auditivas a lo largo de la infancia que permitan anticipar la detección de problemas de oído en los menores. Según la investigación, los programas de screening auditivo neonatal universal tienen un papel fundamental en el descubrimiento de las primeras pérdidas, sin embargo, tras esa fase temprana, son los padres los que descubren la pérdida auditiva en la mayor parte de los casos, lo que lleva a plantear a los técnicos la importancia de incorporar nuevos controles en la atención primaria a lo largo de los primeros años de vida de los pequeños.

Según los datos que se extraen del estudio, frente al 14,76% de los niños que en 2002 había pasado por algún tipo de control auditivo antes de abandonar la maternidad del hospital, en la encuesta realizada en 2012, el 48,3% de los recién nacidos pasaron por un programa de screening auditivo neonatal según sus padres. Las cifras confirman, por tanto, que estas pruebas tienen una gran relevancia en la población de menos edad y se cifran como responsables de la detección de la pérdida auditiva en un 21,5% de los casos.

La investigación realizada compara los datos obtenidos en 2002 de una muestra de familias en las que había niños con pérdida auditiva, con los resultados obtenidos en 2012 en una muestra de similares características. Para el director del PIP y responsable del estudio, Carlos Calvo, “el incremento de detección de pérdida por el screening es importante, ya que en 2002 ninguna familia contestó que su hijo había sido detectado por esa vía”.

Igualmente significativo es la disminución de la edad de detección en los primeros 6 meses, fijado en un 29%. En este punto, Calvo insiste en la importancia de implantar controles a lo largo de los primeros años de atención primaria de los niños, ya que pueden ser vitales a la hora de diagnosticar una perdida y realizar la adaptación protésica cuanto antes. En este mismo apartado, un 33% de los problemas de audición fueron detectados cuando los pequeños tenían entre 2 y 4 años.

El estudio realizado aporta datos también sobre las causas de la pérdida auditiva. En este sentido, de los casos analizados en la encuesta de 2012, el 56,6% de los padres no conoce la causa de la pérdida de su hijo. Entre las familias que sí conocen la causa, el 23,9% de los padres la atribuyen a factores genéticos. Otros motivos que se mencionan son la meningitis (4,9%), los problemas congénitos (5,4%), perinatales (4,4%), los fármacos ototóxicos (3,9%) y la neuropatía auditiva (1%).

No hay comentarios: