miércoles, 31 de julio de 2013

Las nuevas toxinas botulínicas son igual de seguras y eficaces que las tradicionales y su efecto en el tiempo es superior

Los especialistas cuentan con más de una toxina botulínica -el conocido “botox”- con igual rapidez de acción, estabilidad y duración de efecto para sus pacientes. Entre las opciones terapéuticas Bocouture, se perfila como la opción elegida por los profesionales por presentar ciertas ventajas frente a los tratamientos tradicionales.

La toxina botulínica es un medicamento que relaja los músculos en los que se inyecta, al bloquear los impulsos nerviosos, e impide que éstos se contraigan produciendo una relajación temporal. Es un tratamiento sencillo de aplicar destinado a combatir las arrugas de expresión que permite quitarse años sin necesidad de pasar por el quirófano, como resultado se obtiene una piel lisa y una significativa atenuación de las arrugas; tradicionalmente se aplica en la mitad superior del rostro.

Estos nuevos tratamientos a disposición de los pacientes, tienen menos proteínas complejantes que puedan crear anticuerpos y reducir su eficacia con el tiempo y no necesitan cadena de frío, pudiendo almacenarse a temperatura ambiente, por lo que se reduce el riesgo de fracaso terapéutico por desestabilización de las moléculas. Además, mientras los efectos de bótox duran entre 2 y cuatro meses, los de este nuevo tratamiento se mantienen durante 4 a 6 meses por lo que resulta finalmente más económico.

Para el Dr. Miguel Chamosa, Director de la Clínica Chamosa y Presidente de la SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética) “como en todos los casos de tratamientos estéticos solo pueden ser administrado por un profesional sanitario con experiencia en la aplicación de neurotoxina botulínica, pues solo él puede determinar el volumen recomendado de medicamento según los casos”. La aplicación es igual de sencilla que con otras toxinas botulínicas: el especialista reconstituye el medicamento, lo inyecta en el musculo y su efecto –a diferencia de la toxina botulínica clásica- es casi inmediato, aunque se consolida a los 2/3 días.

Según demuestran distintos estudios clínicos,  La diferencia entre las distintas opciones en el mercado se encuentra en el tamaño y homogeneidad  de sus complejos moleculares, que implican diferentes formas de difusión desde el punto de infiltración. Todos ellos están formados por una molécula activa de toxina botulínica tipo A y diferentes complejos moleculares proteicos que la estabilizan y vehiculizan por lo que  técnicas de infiltración son diferentes, de ahí la importancia de que sea un médico especialista quien realice la aplicación pues conoce la técnica más adecuada para inocular la toxina de forma precisa al músculo a tratar.

Las zonas más frecuentes de aplicación son: arrugas de la frente, y entrecejo, patas de gallo y bandas del cuello, aunque hay otras aplicaciones de la como la reducción de exceso de sudoración en axilas, palmas de las manos y planta de los pies, dolor de espalda, incontinencia, cicatrices faciales, etc.

Los cuidados tras la aplicación son mínimos: durante las cuatro horas posteriores a su aplicación el paciente no debe tumbarse, apoyar o frotar la zona tratada para evitar que el medicamento inyectado se difunda hacia otras zonas. Los efectos comienzan a mostrarse alrededor del cuarto día y es completo en torno a los diez, aunque tienden a reducirse a partir de los 3 ó 4 meses y a desaparecer en 5 ó 6 meses cuando el producto es totalmente absorbido.

En época de sol es necesario tomar precauciones y proteger la zona tratada en los días siguientes a la aplicación para que no aumente la temperatura y se hinche, y aplicar protección solar.