martes, 30 de octubre de 2012

LOS TRASTORNOS PSICOLÓGICOS PUEDEN AFECTAR A LA MEMORIA


La celebración en Bilbao de la conferencia ‘Estimulación y entrenamiento de la memoria’, a cargo de la doctora en Psicología Amparo Rodríguez, ha puesto de manifiesto la necesidad de desmontar el mito de que la pérdida de la memoria es una consecuencia natural de la vejez. Tal y como ha puesto de relieve, “los cambios de la memoria en las personas mayores no se producen debido a lo avanzado de su edad. A medida que vamos envejeciendo no vamos olvidándonos de lo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida. Ésta es una idea general que es necesario desmitificar.

Es precisamente cuando el envejecimiento “va acompañado de alguna enfermedad, sobre todo si es de tipo neurológico, cuando empiezan a producirse pérdidas de memoria que sí pueden llegar a ser preocupantes. Pero este hecho también puede tener lugar en cualquier otra etapa de nuestra vida”, ha apuntado.

La charla, que da comienzo a la quinta edición del Programa de Formación IMQ Ayuda, organizado por este servicio en colaboración con Igurco (Grupo IMQ), se celebra en el Auditorio de la nueva clínica IMQ Zorrotzaurre de Bilbao. “La temática de este año se orienta al fomento de un envejecimiento saludable y activo y de ahí la importancia de tratar los distintos métodos para el fortalecimiento de la memoria”, ha explicado la doctora Rodríguez, que es asimismo psicóloga de Igurco en la residencia José María Azkuna, de Amorebieta-Etxano (Bizkaia).

Uno de los aspectos más importantes de la conferencia, gratuita y abierta al público en general, estriba en que “los trastornos que puede experimentar la memoria se pueden deber tanto a razones psicológicas (como por ejemplo, un impacto emocional, estrés, depresión, ansiedad, etc.) como patológicas (un golpe en la cabeza, uso de anestésicos y medicamentos para el insomnio, ciertos trastornos circulatorios, alcoholismo, tabaquismo y alzhéimer, entre otros)”.

Asimismo, el respeto de las horas de sueño nocturno, la práctica regular de ejercicio físico y el mantenimiento de una dieta sana y equilibrada “es lo mejor que podemos hacer para mantenernos en plena capacidad y en pleno rendimiento a lo largo de nuestra vida, en función de nuestras capacidades tanto físicas como mentales”. Sin embargo, ante este hecho, la psicóloga de Igurco (Grupo IMQ) ha enfatizado la conveniencia de que las personas mayores “y cualquier persona adulta”, ejercite y fortalezca su memoria.

La jubilación es un buen momento para empezar
La doctora en Psicología ha explicado con motivo de la conferencia que “la jubilación, en algunas ocasiones, puede suponer un descenso en la actividad intelectual que desarrolla la persona. Por ello, puede ser saludable realizar actividades que estimulen y entrenen la memoria a partir de esta etapa”.

Amparo Rodríguez ha explicado que este entrenamiento “debe adaptarse en función de las características individuales de cada persona e indistintamente de su edad. La estimulación de la memoria está dirigida tanto a personas mayores con pérdida de memoria (lesiones cerebrales, demencias…), como a todas aquellas que quieran estimular y mantener sus capacidades mentales, bien sean familiares, cuidadores, etcétera”.

La experta ha hecho hincapié en la importancia de que “toda estimulación que se realice con personas mayores debe estar adaptada tanto a su nivel cultural como a su nivel mental, adaptando las diferentes dinámicas de trabajo a los ritmos de cada cual, evitando fatigar o cansar a la persona y procurando terminar siempre de forma positiva”.

La psicóloga de la residencia José María Azkuna, perteneciente a la red de Infraestructuras Sociales de la Diputación Foral de Bizkaia y gestionada por Igurco (Grupo IMQ), ha aseverado que “entre los ejercicios más recomendables para las personas que no tienen problemas de memoria están la realización de pasatiempos, sudokus, cálculos mentales rápidos, leer más de media hora cada día, aprender algún idioma o actividad y realizar actividades lúdicas o recreativas”.

Por otro lado, para las personas que sí empiezan a mostrar pérdidas de memoria, “se puede probar con la realización de un diario en el que se recojan las actividades hechas en cada jornada, leer noticias y comentarlas, escribir y consultar una agenda de teléfonos y direcciones, entre un amplio etcétera”.

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